Puede ser una condena o una oprtunidad

sábado 26 de julio de 2008

Me lo contaron ayer las lenguas de doble filo.

Que te casaste hace un mes y me quede tan tranquilo,

Nada de pegarme un tiro o arrearme en maldiciones

O romper con piedras los vidrios de tus balcones.

Que te has casado, buena suerte;

Vive cien años contento y,

A la hora de tu muerte

Que Dios no te lo tenga en cuenta.

Que si al pie de los altares mi nombre se te borró,

con la gloria de mi madre yo no te guardo rencor.

Porque sin ser tu marido ni tu novio ni tu amante,

Soy el que más te ha querido,

Y con eso tengo bastante.

jueves 24 de julio de 2008

Con la misma cara de siempre

Comienza tu deshaucio emocional con la misma patraña de siempre y desempolvas de nuevo tu libreta con la ilusión que se vuelva a empolvar.
Llenas tu cabezota de contradicciones estúpidas y te vuelves a sentir tan ilógico como ya habías sido, te sacas de tu manga los "Nunca más" sabiendo que son las únicas mentiras que estás dispuesto a creerte e intentas calmar tu alma finginedo que has aprendido algo.

viernes 20 de junio de 2008




-¿Qué es él?
-Un hombre, por supuesto.
-Sí, pero ¿Qué hace?
-Vive y es un hombre
-¡Oh, por supuesto! Pero debe trabajar. Tiene que tener alguna clase de ocupación.
-¿Por qué?
-Poruqe no tiene pinta de pertenecer a las clases acomodadas.
-No lo sé, tiene mucho tiempo libre. Y hace unas sillas muy bonitas.
-¡ Ahí está entonces! Es ebanista.
-¡No, no!
-En todo caso carpientero y ensamblador.
-No, en absoluto.
-Pero si tú lo dijiste.
-¿Qué dije yo?
-Que hacía sillas y que era carpintero y ebanista.
-Yo dije que hacía sillas no que fuera carpintero.
-Muy bien, entonces es un aficionado.
-¡Quizá! ¿Dirías tú que un tordo es un flautista profesional o un aficionado?
-Yo diría que es un pajaro simplemente.
-Y yo digo que es sólo un hombre.
-¡Está bien! Siempre te ha gustado hacer juegos de palabras.





lunes 16 de junio de 2008










Tus niños no son tus niños.
Son los hijos y las hijas de los anhelos que 
siente la Vida por sí misma.
Viene a través de ti pero no de ti.
Y aunque están contigo, no te pertenecen.














domingo 1 de junio de 2008

Se acaba una relación. Se acaba una relación y te mueres de adiós. Se acaba una relación, te mueres de adiós, y entre tanto descalabro, acabas olvidando tu remolque de promesas rotas. Ese remolque que, impulsado por la pasión inicial y el romanticismo más optimista, jamás perdió la velocidad de crucero. Tú te paras, te apeas, provocas baja emocional, pero tarde o temprano ese remolque vendrá a por ti, atropellándote con toda su inercia, mala hostia y celeridad. 

Y si en algún momento te falla la memoria, no te preocupes. Padres, suegros, hijos, amigos y familiares varios están ahí para darle un último impulso al remolque justo en el instante del impacto, y recordarte los planes que teníais, lo mucho que le querías, lo mucho que le quisiste, lo mucho que aún deberías estar queriéndole si de verdad fueses cumplidor y no este hatillo de decepciones en el que con los años te nos estás convirtiendo. 

Las promesas. Las promesas duelen siempre a destiempo. Serían el equivalente a criar un tigre de Bengala. Sabes que al principio es monísimo, tierno, encantador, pero que algún día, sí o sí te arrancará un brazo, una pierna, o cualquier otra extremidad. Y así andamos, cada vez más cojos, más mancos o lo que es peor, con menos extremos que arrancar. 

Llega un momento en el que ya no te crees nada de lo que te dices. Es cuando te das cuenta de que con los años, a toda promesa le ha salido un matiz. Te querré hasta fin de año, tendremos un hijo para cada uno, se llamarán como tu cartero y mi estilista, viviremos en casa de tus padres, cuando se mueran los dos. 

Prometer es mentirle al destino. Prometer es perder por adelantado. Hipotecar lo inexorable. Prorratear lo inexpugnable. Autojoderse en diferido. 

Aunque claro, parece que prometerse cosas acaba siendo necesario para avanzar. Con uno mismo y con los demás. Porque actúa como timón de las relaciones sentimentales: marca el rumbo a seguir, pero ni de coña te esperes que sople viento sobre las velas. 

Pero es que si no prometes nada, tarde o temprano te enfrentarás a la pregunta a la que se enfrentan los que cometen la desfachatez de vivir al día, de disfrutar el momento, de habitar sola y únicamente en el presente. Cariño, hacia dónde va lo nuestro. 

Yo cada día me siento más orgulloso de mis dudas. Las únicas que, con el tiempo, acaban siempre confirmándose. Las únicas que, con los años, jamás me van a traicionar. 

Hoy, mientras la palabra nosotros se me escurre líquida entre los dedos, me voy dando de bruces con todas y cada una de mis incompetencias emocionales. No he sido capaz de hacerte feliz. No he sido capaz de estrecharte entre mis lazos. No he cumplido casi ninguna de mis promesas. No he  respondido casi ninguno de tus porqués. 

Y aún así, hay algo que quiero y puedo decirte. 

Que pase lo que pase a partir de ahora, voy a quererte toda la vida. Te lo prometo

jueves 22 de mayo de 2008

Pedacitos de sensaciones








Cuando compras una rosa, sabes lo que estás adquiriendo: un color intenso, un olor dulce, una textura suave, y bello símbolo pero también unas cuantas espinas.

 

Hoy he comprado una rosa.

 

¡Una rosa sin espinas! A esta rosa la han despojado de algo que es parte de ella, aunque pensándolo bien no es a la única que la quitan algo de su ser a nosotros, los seres humanos, nos pueden llegar a quitar la ilusión e incluso el futuro… Pero volviendo a la pobre rosa, este hecho me enternece pues es como quitar del amor el sufrimiento del desamor, quitar de la vida la muerte, de la enfermedad el dolor, de la tristeza la alegría,… Por otro lado me enfada pues… ¿Qué sería de la felicidad sin haber conocido la infelicidad, que sería del amor sin haber conocido el desamor o de la locura sin saber que es la cordura?

 

Una vez probados los dos trozos del pastel, por favor quíteme las espinas de las siguientes rosas por favor.


miércoles 21 de mayo de 2008



Se estremece con el viento como la última hoja de un árbol que se muere Dejo que oiga mis pasos Se queda rígida un instante
Él - ¿Quieres un cigarrillo?
Ella - Claro, gracias ¿Te aburren tanto como a mi?
Él - No he venido a divertirme, he venido por ti Llevo días observándote Eres muy deseable No es tu rostro, ni tu físico, ni tu voz....son tus ojos Las cosas que veo en tus ojos
Ella - ¿Y qué ves en mis ojos?
Él - Una serenidad salvaje ¿No quieres huir? Afrontarás lo que tienes que afrontar, pero no quieres hacerlo sola
Ella - No, no quiero hacerlo yo sola
El viento se eleva electrizante, ella es dulce y cálida, casi etérea Su perfume es una dulce promesa que hace aparecer lágrimas en mis ojos Le digo que no se preocupe, que la salvaré de todo cuanto le asuste y que la llevaré muy lejos Le digo que…..La quiero

El silenciador hace del disparo un susurro y la abrazo fuerte hasta que se desvanece Ya nunca sabré de qué huía.

Cobraré el cheque por la mañana.